Un viaje al pasado.

 

 

Mi casa junto al colegio. Es un viaje al pasado. Mi familia está vinculada a la enseñanza. Hasta tal punto, que mi casa, estaba junto al colegio. Mi vida transcurría todo el día del patio del colegio a mi jardín. ¿Quién me iba a decir a mí que, hoy, soy profesor y mi vida sigue ligada el “colegio”.
Mi día a día pasa por mis clases en mi instituto, dando clase en un ciclo formativo de grado medio de Atención a Personas en Situación de Dependencia. Después de terminar mi licenciatura en Psicología, decidí dedicarme a la docencia, siguiendo la tradición familiar. Mis estudios me han ayudado a aplicar la psicología a mis clases. Lo que más me apasiona es poder contribuir a formar a mis alumnos, primero como personas y, después lo que deseen ser. La formación profesional que imparto está muy ligada a aspectos y características personales. Mis alumnos trabajarán con personas con diversidad funcional o personas mayores. Por ello, el trabajo y entrenamiento en habilidades sociales, emocionales y de comunicación son fundamentales.
Quizás, lo que menos me gusta de mi trabajo docente es tener que calificar, evaluar. Los alumnos entran en el ciclo con el objetivo de “aprobar” y, lo que más me cuesta es convencerles que aquí vienen a “aprender” para poder crecer como personas y como profesionales. Sin embargo, finalmente van aceptando y creyendo en ellos mismos. Tenemos muy buenos profesionales en el sector.
Mi forma de ser me ha ayudado en mis clases, mi formación como psicólogo y la aplicación personal y diaria de lo que predico. Lo que no llevo muy bien es estar “atado” a unos protocolos didácticos y organizativos, dentro de un sistema educativo donde la Formación Profesional, a mi juicio, no encaja.
Este mes cumplo mi tercer sexenio. La experiencia, ciertamente, es un grado. Recuerdo mi primer día de clase en un ciclo formativo de grado superior de Educación Infantil, en Olvera (Cádiz), con un grupo de alumnos, muchos mayores que yo, y que me llamaban de “Usted”. Hoy son más sensible y dialogante.
Gracias a todos y todas, porque si no fuese por todos y todas, no sería el que soy hoy. Un fuerte abrazo.

 

 

 

 

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